Teruel realiza una quema controlada en Cella para reducir combustible y entrenar al operativo contra incendios

Un total de 45 efectivos participan en una quema prescrita de hasta 20 hectáreas para anticiparse a la primavera y reforzar la preparación del dispositivo Infoar.

El jefe de Sección de Incendios Forestales del Departamento de Medio Ambiente y Turismo en Teruel, José Fernando González, ha dirigido este lunes una quema controlada de rastrojos en el carrizal de Cella con el objetivo de eliminar combustible vegetal de cara a la primavera y, al mismo tiempo, entrenar al operativo en la intervención ante incendios forestales.

En el ejercicio han participado 45 personas entre técnicos, agentes de protección de la naturaleza (APN), miembros de cuadrillas, personal de la empresa pública Sarga y efectivos de la Dirección General de Gestión Forestal. La actuación ha permitido desplegar una estructura operativa completa similar a la que se activa ante un incendio de entidad.

Entre los medios movilizados se encontraban las brigadas helitransportadas de Calamocha (R5) y Teruel (R23), las autobombas de Teruel (B01), Villel (B18), Calamocha (B05) y Dornaque (B02), así como el vehículo ligero de Puesto de Mando Avanzado (PMA-04) y el PMA de Dornaque. También ha participado una unidad de la Guardia Civil equipada con drones para localizar posibles focos calientes en el perímetro.

La jornada comenzó con un briefing informativo en la explanada del Hostal Asador El Poro y posteriormente los efectivos se desplazaron a la zona de trabajo, instalando el Puesto de Mando Avanzado en el paraje recreativo de El Raudal.

José Fernando González ha explicado que este tipo de actuaciones permiten adelantarse a la época de nidificación de la fauna y ejecutar un fuego de menor intensidad para evitar daños, al tiempo que el operativo desarrolla técnicas de manejo del fuego. Ha recordado que estas quemas prescritas se realizan desde 2011 en el carrizal de Cella, que se renueva anualmente, lo que ayuda a prevenir incendios intencionados derivados de quemas incontroladas.

La importancia de estas labores cobra relevancia tras los incendios registrados el pasado mes de enero en la zona, uno de los cuales afectó a 11 hectáreas de carrizal. Además, se han producido fuegos por negligencias en el uso del fuego durante quemas agrícolas.

El responsable ha advertido de que la abundancia de lluvias en las últimas semanas hace prever una primavera complicada desde el punto de vista de los incendios, al incrementarse la cantidad de combustible disponible en el monte.

Una herramienta clave para la extinción

Por su parte, el subdirector provincial de Medio Ambiente en Teruel, Alfredo Ferrán, ha destacado que el uso del fuego de manera controlada es también una herramienta útil para la extinción en verano, permitiendo realizar quemas de ensanche o contrafuegos en situaciones controladas.

Ferrán ha detallado que antes de cada actuación se elabora un plan de quema en el que se analizan minuciosamente la zona, la previsión meteorológica y los medios necesarios, designando un jefe de quema responsable. La intervención comienza con un testeo previo para comprobar el comportamiento del combustible y posteriormente se ejecuta la quema, que en esta ocasión podría alcanzar las 20 hectáreas.

Desde que comenzaron estas quemas prescritas en 2011, el dispositivo ha adquirido experiencia en el manejo de herramientas para el fuego controlado. Además, la Brigada de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRIF) de Daroca colabora durante el invierno en este tipo de actuaciones junto a ingenieros forestales del Gobierno de Aragón, realizándose en la provincia de Teruel hasta cinco quemas anuales, siendo la de Cella la de mayor envergadura.

El estado actual de la vegetación, con árboles y matorral aún con elevada humedad, dificulta realizar previsiones de cara al verano, ya que el comportamiento del combustible fino dependerá de las próximas precipitaciones, el viento y la estabilidad atmosférica.

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